¿Qué es el intestino neurógeno?

El intestino neurógeno se da cuando se pierde el funcionamiento normal del intestino. Esto se debe a un problema nervioso en la parte inferior del colon. Allí es donde los desechos sólidos se almacenan antes de salir del cuerpo. Una lesión en la médula espinal o una enfermedad de los nervios puede dañar los nervios que ayudan a controlar esta parte del colon. Esto causa problemas con la capacidad que tiene el colon de almacenar y mover los desechos. Suele causar estreñimiento y accidentes con los intestinos. Esas afecciones pueden ocasionar problemas físicos, sociales y emocionales, pero pueden manejarse con métodos que ayudan a reducir los inconvenientes.

¿Cómo funciona el tracto gastrointestinal?

Los alimentos que come pasan por su tracto gastrointestinal para ser digeridos. El tracto gastrointestinal es un tubo largo. Los músculos que lo rodean hacen que los alimentos se vayan moviendo. Lo hacen apretando el tubo en movimientos ondulantes.

Los alimentos bajan de su boca a la vía digestiva (esófago) y de allí a su estómago. Luego entran a los intestinos. La primera parte del tubo es el intestino delgado, que absorbe los nutrientes de los alimentos. Los productos de desecho (las heces) pasan luego al intestino grueso. Esta parte del tubo también se llama colon o simplemente intestino grueso. El colon absorbe el exceso de agua de las heces, que se almacenan en el recto. Esa es la última parte del tracto gastrointestinal. De allí, las heces se mueven por el ano para evacuar los intestinos. Hay un anillo de músculos del esfínter que mantiene las heces dentro del recto hasta que usted evacúa sus intestinos.

Los músculos y nervios que están alrededor del recto y del ano deben funcionar en conjunto para que los intestinos funcionen normalmente. Los nervios controlan los músculos del recto y envían señales para indicar que el recto está lleno. Si estos nervios se dañan, eso puede causarle problemas con el control de sus intestinos. El daño puede reducir el movimiento de los músculos alrededor del colon y bloquear las señales que envían o reciben el recto y el ano. Puede que no sienta que necesita evacuar sus intestinos o quizás no le sea posible evacuar sus intestinos cuando desea hacerlo.

Tipos de intestino neurógeno

Existen dos tipos de intestino neurógeno:

  • Intestino reflejo (espástico). En este caso, usted no puede relajar el esfínter anal por su cuenta. Puede deberse a una lesión del sistema nervioso central superior. Puede tener estreñimiento. Las señales entre el colon y el cerebro están interrumpidas o puede que no sienta que está por evacuar los intestinos. Si el recto está lleno, puede que sus intestinos se evacúen de manera involuntaria.

  • Intestino fláccido. Esto es un movimiento reducido del colon. Puede deberse a una lesión en la parte inferior de la médula espinal. El esfínter anal está más flojo que lo normal. Eso puede ocasionar estreñimiento y pérdida de heces.

¿Cuáles son las causas de un intestino neurógeno?

El daño a los nervios puede ocasionar un intestino neurógeno. Esto puede suceder por lo siguiente:

  • Lesión, tal como una en la médula espinal

  • Enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

  • Accidente cerebrovascular

Síntomas de intestino neurógeno

Un intestino neurógeno puede causarle síntomas tales como los siguientes:

  • No sentir si su intestino está lleno

  • Dificultades para evacuar los intestinos

  • Estreñimiento o diarrea

  • Pérdida de heces

  • Evacuación repentina de las heces, sin tener antes ninguna señal de advertencia

  • Molestias estomacales o dolor abdominal

¿Cómo se diagnostica el intestino neurógeno?

Su proveedor de atención médica le preguntará acerca de su historia clínica (antecedentes de salud) y síntomas. Le harán un examen físico que puede incluir un examen del recto. Puede que necesite llevar un registro de sus evacuaciones de intestino. Para eso debe anotar cuando tiene alguna evacuación de intestinos. Tal vez necesite ciertas pruebas y análisis, tales como los siguientes:

  • Manometría anorrectal, para medir la fuerza del esfínter

  • Ecografías del ano

  • Resonancia magnética o tomografía computarizada del cerebro o de la médula espinal

  • Electromiografía, para comprobar la actividad eléctrica de los músculos alrededor del recto y del ano

¿Cómo se trata el intestino neurógeno?

Hable con su proveedor de atención médica sobre cómo tratar su problema del intestino neurógeno. A menudo ayuda tomar un suplemento de fibras. Por lo general, las sesiones planificadas en el baño y los supositorios rectales pueden ayudar a que tenga un horario constante para evacuar los intestinos. Se pueden usar laxantes para el estreñimiento, pero su proveedor posiblemente le recomiende un tipo específico. Habla sobre las opciones que sean mejores en su caso.

© 2000-2021 The StayWell Company, LLC. All rights reserved. This information is not intended as a substitute for professional medical care. Always follow your healthcare professional's instructions.